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EL CONVOY DE LOS 927
Montse Armengou y Ricard Belis
España, 2004, Beta SP, 65 min.
SINOPSIS | TESTIMONIOS | FICHA TÉCNICA | AGRADECIMIENTOS

SINOPSIS
Esta es la historia del primer tren de Europa en trasladará población civil a un campo de concentración nazi. Los republicanos españoles inauguran los convoyes de la muerte.
El 24 de agosto de 1940, un tren con 927 refugiados españoles- muchos
de ellos catalanes- salía de la estación de Angouleme, en la región francesa
de la Charente. Las tropas alemanas de Hitler acababan de dividir
Francia en dos, y los refugiados creían que los llevaban a la zona no ocupada.
Pero pronto se dieron cuenta de que iban hacia el norte. Cuatro días más tarde,
llegaron al pueblo de Mauthausen. No les sonaba de nada el nombre de un
campo de concentración que, en unos años, sería uno de los símbolos del holocausto
y el exterminio. En aquel lugar se produjo una dramática separación: los
soldados alemanes obligaron a apearse a los hombres, a partir de los 13 años
de edad, sin importa que se tratara de ancianos o niños. Era el inicio de la tragedia.
470 personas quedaron prisioneras en el campo de Mauthausen. De
éstas, el 87 por ciento murieron..
Los 457 restantes, mujeres y niños pequeños, iniciaron
un largo recorrido de vuelta. A la desesperación
de ver como los hombres habían sido arrancados
de sus brazos se añadía la incertidumbre de no
conocer su destino final. La parada en un campo de
concentración femenino- que podría haber sido
Ravensbrück- hacía temer lo peor. Finalmente, y
después de 18 días de viaje en condiciones infames,
las mujeres y los niños fueron devueltos a la
España de Franco, el lugar del que habían huido al acabar la Guerra Civil. Allí les
espera prisión, persecución y la angustia de no poder saber de sus familiares
dejados en Mauthausen.
Los españoles fueron los primeros en llegar al
campo de concentración. De hecho podría decirse
que ellos lo construyeron. Y también fueron los primeros
de sufrir las consecuencias de la ira de los
nazis: en un momento en que ni los judíos ni los
rusos habían llegado todavía para ser objeto de su
locura exterminadora. Pero los que sobrevivieron
no callaron. Los más jóvenes de este convoy formarían
parte del comando de los "Poschacer"; piezas clave para sacar al exterior
los clichés y fotografías de Francesc Boix, que fueron aportadas como pruebas
fundamentales de las crueldades de los nazis
en el juicio de Nuremberg.
Este convoy fue el primer tren de deportados de
toda Europa occidental, cargado con familias enteras
con destinación a un campo de exterminio nazi.
Población civil, refugiados en estado puro, que serían
considerados "apátridas" cuando el ministro de
Franco, Ramon Serrano Suñer decidió desatenderse
de ellos. La documentación encontrada prueba
que, en cuatro ocasiones, las autoridades nazis preguntaron a sus homólogos
españoles que debían hacer con los "dos mil rojos españoles de Angouleme". No se molestaron nunca en contestar, a pesar que
sabían que la mitad de los pasajeros fueron a parar
a Mauthausen. Algunos documentos tienen una
nota manuscrita al margen en la que se pide que se
archive el asunto, "puesto que no parece oportuno
hacer nada al respecto".
La historia de este convoy ha quedado escondida
bajo el olvido y el silencio generalizado que envuelve
a las víctimas del franquismo. Además, la potencia del ecuerdo de colectivos
como el judío, ha acabado de arrinconar la tragedia de estos españoles que
murieron en los campos de concentración alemanes.
Los pocos que se salvaron, no pudieron volver a la
España de Franco o lo tuvieron que hacer callando.
Tal vez en este silencio y en este olvido podemos
encontrar una explicación en los brotes neonazi y
fascistas cada día más frecuentes. A lo mejor, el
hecho que no haya ningún monumento en homenaje
a estos compatriotas nos tendría que hacer temer
que se cumpla aquello que dice que quien no conoce
su historia, corre el riesgo de repetirla.
El reportaje ha recopilado los testimonios de una treintena de supervivientes del
convoy, tanto de los que terminaron en Mauthausen, como los que volvieron a
España, así como de refugiados en Angouleme que se salvaron de subir al tren.
El rodaje se ha hecho en Francia, Austria y España y se han consultado una
veintena de archivos españoles, europeos y norte-americanos.
TESTIMONIOS
Ramiro Santiesteban, José Alcubierre, Jesús Ramos, Pablo Escribano, Jesús Tello, Luisa Ramos, Felix Quesada, Joaquim Valcells
FICHA TÉCNICA
Un reportaje de Montse Armengou.
Realización: Ricard Belis.
Imagen: Walter Ojeda.
ENG: Eduard Quesada
Documentación: Montse Bailac
Producción: Muntsa Tarrés y Meritxell Ribas.
Montaje: M. Josep Tubella.
Montaje musical: Albert Carlota.
Postproducción de audio: Carles García
AGRADECIMIENTOS:
Amicale de Mauthausen/Barcelona, Amicale Nationale des Déportés et Familles de Disparus de Mauthausen, Association d'Immigrés Espagnols à Angoulême, Geneviève Dreyfus-Armand, Fotoarchiv der KZ-Gedenkstätte Mauthausen/Stephan Matyus, Institut Cartogràfic de Catalunya, Universitat de Lleida. Biblioteca d'Humanitats, Col·legi de Periodistes de Catalunya, Alain Léger, Rosa Torán, Joan M. Thomàs, Manuel Ros Agudo, Margarita Sala, Francisco Redondo, Montserrat Besses, Sylvia Halm, Enric Marco, Jordi Moliné, Josep M. Pérez Molinos, Andreas Stock, Blas Mínguez, Eva Artesona, Teresa Muntañola, Neus Català, Antònia García, Joan Baptista Nos Fibla, Isabel Blas, Mariano Constante, Dolores Martínez Maza, Dolores Lara, Rafael Borràs, Sílvia Cueto, Martha Gammer |
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